jueves, 5 de junio de 2008

ENCUENTRA TU REALIDAD INVISIBLE E INDESTRUCTIBLE


El cuerpo que puedes ver y tocar no puede llevarte al Ser Interno. Pero este cuerpo visible y tangible sólo es un caparazón externo o mas bien, una percepción limitada y distorsionada de una realidad mas profunda. En tu estado natural de conexión con el Ser, esa realidad más profunda puede sentirse a cada momento como el cuerpo interno invisible, la presencia interna que te anima. Por tanto "habitar el cuerpo" es sentirlo desde dentro, sentir la vida dentro del cuerpo y así llegar a saber que ERES más allá de la forma externa.
Esto sólo es el principio de un camino interno que te llevará a ahondar cada vez más en un reino de gran quietud y paz y al mismo tiempo de gran poder y de una vida vibrante. Puede que al principio sólo tengas vislumbres pasajeros de él, pero, poco a poco, empezarás a darte cuenta de que eres algo más que un fragmento sin sentido en un universo extraño, suspendido durante un breve periodo entre la vida y la muerte, al que se le permite algún breve placer seguido siempre de más dolor y de su aniquilación última. Por debajo de tu capa externa estás conectado con algo tan vasto, tan inconmensurablemente y sagrado, que no puede ser descrito ni concebido; sin embargo te estoy hablando de ello ahora mismo. Y hablo de ello no para darte algo en lo que creer, sino para mostrarte cómo puedes conocerlo por ti mismo.
Estarás desvinculado del Ser mientras tu mente consuma toda tu atención. Si te ocurre esto -y es algo que ocurre continuamente a la mayoría de la gente-, no estás en tu cuerpo. La mente absorbe toda tu conciencia y la transforma en materia mental. No puedes dejar de pensar. El pensamiento compulsivo se ha convertido en una enfermedad colectiva. Cuando todo tu sentido de identidad se deriva de tu actividad mental, dejas de estar enraizado en el Ser y te conviertes en un constructo mental vulnerable y siempre necesitado, cuya emoción predominante es el miedo. Lo único importante está ausente de tu vida: la conciencia del yo profundo, tu realidad invisible e indestructible.
Para hacerte consciente del cuerpo, necesitas reorientar tu conciencia mental. Ésta es una de las tareas más esenciales del camino espiritual porque libera enormes cantidades de conciencia que habían quedado atrapadas en el pensamiento inútil y compulsivo. Una manera eficaz de hacerlo es retirar el foco de atención del pensamiento y dirigirlo hacía el cuerpo, donde, al principio, podremos sentir el Ser como un campo energético invisible que da vida a lo que percibimos como nuestro cuerpo físico.
Por favor, inténtalo ahora mismo. A lo largo de esta práctica quizá te resulte útil mantener los ojos cerrados. Más adelante, cuando "estar en el cuerpo" sea algo fácil y natural, ya no será necesario. Dirige la atención al cuerpo; siéntelo desde dentro ¿Esta vivo? ¿Hay vida en tus manos, brazos, piernas y pies, en tu abdomen, en tu pecho? Puedes sentir el campo de energía sutil que impregna la totalidad del cuerpo y llena de vida vibrante cada órgano y cada célula?¿Puedes sentirlo simultáneamente en todas las partes de tu cuerpo? ¿Es un campo de energía unificado? Sigue enfocándote en las sensaciones de tu cuerpo interno durante unos momentos. No empieces a pensar en él. Siéntelo. Cuanta más atención le concedas, más clara e intensa será la sensación. Sentirás como si cada célula estuviera más viva y si tienes muy desarrollado el sentido visual, puede que te venga una imagen de tu cuerpo volviéndose luminoso. Esa imagen podrá ayudarte temporalmente, pero presta más atención a la sensación.
La sensación de tu cuerpo interno no tiene forma, no tiene límites, es insondable. Siempre puedes alcanzar en él una mayor penetración. Si en esta primera etapa no sientes mucho, presta atención a lo que PUEDAS sentir. Quizá notes un leve cosquilleo en las manos o en los pies. Tu cuerpo está despertando a la vida. Más adelante seguiremos practicando un poco más. Por favor, ahora abrid los ojos pero mantened parte de la atención en el campo energético corporal interno mientras empezáis a recorrer la habitación con la vista. El cuerpo interno está a medio camino entre la identidad vinculada a la forma y tu identidad esencial, tu verdadera naturaleza. Nunca pierdas contacto con él.
ECKHART TOLLE - EL PODER DEL AHORA

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